SAN SALVADOR, 23 enero 2026 | Hablemos claro, sin pelos en la lengua, como se habla en la calle: si Bukele sale de Casa Presidencial, este país se va a la mierda otra vez.
Y no es exageración. Es matemática pura.
Mirá, no importa si es ARENA, el FMLN o cualquier partido nuevo con nombre bonito. Todos tienen algo en común: saben que la única forma de tumbar a Nuevas Ideas es prometer lo que la gente quiere escuchar. Y ahí viene el truco sucio.
¿Qué van a ofrecer? Liberar a los pandilleros del CECOT.
No lo van a decir así, claro. Lo van a disfrazar bonito: "revisión de casos", "debido proceso", "derechos humanos", "reintegración social". Puras palabras elegantes para decir que van a abrir las puertas y dejar salir a los mismos hijos de puta que nos tenían secuestrados en nuestras propias colonias.
Aquí nadie es baboso. Sabemos cómo funciona esto.
Los políticos de antes negociaban con las pandillas. Les daban dinero, territorios, impunidad. ¿Por qué? Porque los mareros controlaban votos. Controlaban colonias enteras. Y un político sin escrúpulos prefiere pactar con el diablo que perder una elección.
Si vuelven al poder, vuelven los pactos. Así de simple.
La gente ya se le olvidó cómo era esto hace cinco años:
No podías caminar tranquilo después de las seis de la tarde. Pagabas renta o te mataban. Los buses eran ataúdes con ruedas. Enterrábamos cipotes todos los días. Las madres no dormían esperando que sus hijos llegaran vivos.
Hoy salís a las diez de la noche a comprar pupusas y no pasa nada. Hoy los niños juegan en la calle. Hoy El Salvador es el país más seguro de Latinoamérica.
¿Vamos a tirar todo eso a la basura por creerle a políticos que ya demostraron lo que son?
Ya los conocemos. Van a llegar con sus promesas: más empleo, mejores salarios, hospitales de primera, educación gratuita hasta la universidad. Te van a prometer el cielo y las estrellas.
Pero acordate: son los mismos que gobernaron 30 años y nos dejaron un país destruido, violento, sin esperanza. Los mismos que se robaron hasta los clavos de las paredes. Los mismos que firmaban cheques con sangre de salvadoreños.
Compatriota, no te dejés engañar.
La campaña sucia ya empezó. Van a inventar escándalos, van a manipular cifras, van a traer "organismos internacionales" a decir que aquí se violan derechos. Van a hacer todo lo posible para que dudes de lo que tus propios ojos ven todos los días: un país en paz.
Este proceso no es perfecto. Nadie dijo que lo fuera. Pero es real. Y las cosas no se arreglan de la noche a la mañana. Se necesita tiempo, continuidad, y sobre todo, que no dejemos que los mismos de siempre vuelvan a hundirnos.
No vendás tu tranquilidad por promesas vacías. No cambiés tu seguridad por discursos bonitos. No le entregués el país a quienes ya demostraron que solo saben destruirlo.
El Salvador cambió. No dejemos que nos lo quiten.
La libertad de caminar sin miedo no tiene precio. No la regalés por un voto.
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